Alternativas en movilidad sostenible
La tendencia de los últimos años en cuanto a movilidad pública a nivel europeo ha sido un continuo de innovaciones, campañas de sensibilización y creación de infraestructuras.
Así que en muchas capitales del viejo continente ya se encuentran transportes públicos a bajo o mínimo impacto, con propulsión a gas o eléctricos. Se instalan servicios de alquileres de bicicletascuyo uso y popularidad supera cualquier expectativa de éxito pronosticadas por los promotores a nivel político (Clear Channell bajo la marca Smart bike es la empresa que ha realizado acuerdos para proveer este servicio no solo en Barcelona si no en Milán, Estocolmo y otras grandes urbes).
También se multiplican los usuarios que comparten coche, así que (a modo de ejemplo) trabajadores de una misma empresa o de una misma zona pueden alternarse en el uso del coche de propiedad y de esta forma compartir gastos y reducir emisiones de CO2. No hay que olvidar el siempre más popular Car Sharing, un modelo de coches de alquiler ya difuso en más de 600 países y que permite a personas que no quieren comprar un coche, la posibilidad de usufruir de uno compartido pagando una cuota mensual o anual (Avancar es el servicio que opera en Barcelona y otras áreas metropolitanas de catalunya).
En algunas ciudades se han creado peajes a la entrada de las áreas centrales para estimular (de forma algo forzosa) la alternativa del transporte público, y en otros casos los gobiernos locales han llegado a acuerdos con empresas de vehiculos eléctricos de alquiler, para que los que viajan puntualmente a la ciudad puedan dejar sus coches u motos en las afueras de los centros urbanos y cambiarlos con transportes verdes y más ágiles.
Obviamente todas estas no son novedades de los últimos meses, y países como Alemania, Noruega, Suecia y Holanda ya cuentan con experiencias abundantes en estos temas. Así que mientras el mediterráneo hace pequeños (pero importantes) pasos hacia un transporte público más limpio, en Noruega podemos ya asistir a la revolución de los Bio Combustibles a base humana. Efectivamente, tal como suena.

Para cumplir con sus objetivos de reducir a 0 las emisiones de CO2 para el 2050, los autobuses públicos de Oslo se están integrando con modelos (80 aprox) cuya fuente de propulsión es el bio metano generado a partir de excrementos animales y humanos. A través de plantas de transformación específicamente creadas para procesar estos restos (y de comida, de mataderos etc.), los Noruegos proponen una alternativa más económica al diésel corriente, aunque estas instalaciones tendrán un coste de realización considerable.
El proyecto no sólo permitiría reducir las emisiones del transporte público, si no que daría vida a un mercado de materias primas en las zonas rurales, en las cuales centenares de millares de bovinos destinados a la producción cárnica y lechera, podrían participar en un nuevo circúito productivo como fuente para la creación de estos bÍo gases.
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